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®️Manual de Huertos Urbanos. PDF✔️

Cultivar hortalizas es posible en la ciudad.
En cualquier terraza o balcón, por pequeño que sea podemos producir hortalizas para autoconsumo.

También, podemos destinar parte de nuestro jardín al huerto creando un espacio en el que combinar aromáticas, pequeños arbustos e incluso algún frutal.

El tipo de huerto que tengamos condicionará alguna de las prácticas que deberíamos realizar.

Por ello, este manual, en algunos puntos, se divide en dos en función de si cultivamos en tierra o en macetas.

Ubicación del Huerto

La mayoría de las plantas hortícolas necesitan sol directo para crecer y desarrollarse correctamente. Otras, agradecen un poco de sombra en las horas punta del día.

Crear un plano y marcar en él la exposición solar que tenemos durante el día nos ayudará a distribuir mejor nuestro huerto y a situar las plantas en el espacio que mejor se ajusta a sus necesidades.

En esta tabla encontraréis información sobre qué hortalizas toleran mejor una sombra total o parcial. Esto no significa que no necesiten nada de sol, sino que pueden crecer bien en
zonas del huerto que reciban pocas horas de
radiación solar.

La Tierra

Debemos intentar que la tierra donde vamos a cultivar nuestras hortalizas esté suelta, esponjosa y aireada, con una buena capacidad de retención de agua y que contenga todos los nutrientes que las hortalizas van a necesitar para desarrollarse correctamente.

En nuestro caso, ya tenemos una tierra con la que trabajar y sólo sería necesario añadirle abono para que las hortalizas encuentren todos los nutrientes que necesitan para crecer y desarrollarse. Pero probablemente en nuestro jardín podríamos encontrarnos con dos problemas que deberíamos intentar rectificar antes de iniciar el cultivo:

  • Posiblemente la tierra contenga poca materia orgánica (abono) para las necesidades de las hortalizas.
  • La tierra puede estar dura y compactada, por lo que debemos airearla y conseguir que sea más esponjosa.
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En ambos casos podemos solucionar el problema añadiendo compost (abono orgánico) a razón de 10 litros por m2, mezclándolo con los primeros 20 cm de tierra.

Una vez mezclado, añadiremos una capa de 2 cm más de compost (unos 20 litros más por metro cuadrado). La aireación de la tierra la conseguiremos labrándola y mezclándola con el compost, quedará más suelta y esponjosa.

Los Abonos

Como todas las plantas, las hortalizas necesitan una serie de nutrientes para crecer y desarrollarse correctamente, que les proporcionaremos mediante el abono. En la composición de cada uno de ellos encontraremos en qué proporción están disponibles los que las hortalizas necesitan en mayor o menor cantidad (macronutrientes y micronutrientes):

los macronutrientes son el nitrógeno, el fósforo, el potasio y el magnesio; los micronutrientes necesarios aunque en menor cantidad son

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